Principal, horizontal, isotipo suelto y las versiones en blanco y negro para cuando toque.
Que se te reconozca sin leer el nombre.
Una marca no es un logo bonito. Es que tu furgoneta, tu cartel, tu Instagram y tu factura parezcan del mismo sitio, y que ese sitio parezca serio.
La identidad de Lethein, hecha en casa. Los soportes son simulaciones, pero el logotipo, la paleta y la tarjeta son los de verdad.
Qué contiene
Todo esto entra en el precio. Lo que no entra, te lo digo antes.
La paleta con sus códigos exactos y las fuentes elegidas, para impresión y para pantalla.
Un PDF con cómo se usa y cómo no. Para que la imprenta y quien lleve tus redes no improvisen.
Tarjeta, firma de correo y plantillas de factura o presupuesto con tu marca puesta.
Formatos base para que tus publicaciones se reconozcan sin tener que diseñar cada vez.
Vectores editables incluidos. Nada de mandarte un JPG y que dependas de mí para siempre.
Cómo se trabaja
Sin sorpresas y sin desaparecer a mitad.
Media hora de conversación honesta. De aquí sale todo lo demás.
Se te enseñan dos propuestas de verdad diferentes, no la buena y dos de relleno.
Sobre la que te gusta se ajusta hasta que la ves puesta en tu escaparate sin dudar.
Archivos, manual y papelería. Y si hay web, todo sale ya con la marca nueva.
Lo que se pregunta siempre
¿Y si no me gusta ninguna?
Se vuelve a la conversación del principio y se replantea. No se factura una marca que no te convence.
¿Cuántos cambios entran?
Los que hagan falta sobre el camino elegido. Lo que no entra es cambiar de camino a mitad.
¿Hace falta si ya tengo logo?
A veces no. Si el tuyo aguanta, se ordena lo de alrededor y te ahorras el dinero.
¿Registráis la marca?
El registro lo lleva un agente de la propiedad industrial. Te digo cómo va y te paso con quien lo hace.